miércoles, 15 de septiembre de 2010

PEQUEBU

(Mario Benedetti)

Le parecía a veces que sus propios gritos salían de otra garganta, y sólo entonces lograba situarse más allá del dolor estéril, feroz. Aunque su cuerpo se encogiera y se estirase (como un bandoneón de cambalache, llegó a pensar), él casi podía sentirlo como una cosa ajena. A diferencia de otros que dijeron no sé, y no hablaron, y sobre todo a diferencia de aquellos pocos que dijeron no sé y sin embargo hablaron, él había preferido inaugurar una nueva categoría: los que decían sé, pero no hablaban. Ahora que aparentemente el tipo deja la máquina, y la máquina deja a su cuerpo, sabe que sin embargo falta aún la patada en los huevos. Es un ritual. Y la patada viene. Todavía no ha llegado a desprenderse tanto de su pobre cuerpo como para sentir la patada ritual. En ese instante no siente sus testículos como algo ajeno sino como algo irremediablemente suyo. No tiene más remedio que doblarse. " Así que Pequebú ¿eh?", suelta el tipo con una risa que también bostezo. De modo que hasta eso saben. Pequebú. El mote había nacido aquella noche, en el boliche del gallego Soler, cuando Eladio vio que traía dos libros y le preguntó qué estaba leyendo. El mozo había puesto encima la bandejita con tostadas, así que él se limitó a apartar la bandeja para que el otro viera los autores: Hesse y Machado. "Así que Pequebú ¿eh?. Como alias, no está mal", volvió a festejar el tipo, tal vez haciendo alguna mueca para sus silenciosos compinches, y él empezó lentamente a desenroscarse, porque sabía que ahora venía la tregua. "No sé cómo estarás vos, pendejo, pero yo estoy fané. Así que vamos a descansar una horita y después reiniciamos el trabajo ¿qué te parece?" Esperó que sonara el portazo y que se alejaran los pasos de los cinco. Sólo entonces se estiró en el piso mugriento, donde el olor a sangre, propia y ajena, se mezclaba con el tufo a sudor y vómitos de la capucha. "Lecturas pequeñoburguesas", había sentenciado Raúl, y él se había encogido de hombros. Sí, pero le gustaban. Eladio había echado la ceniza en la taza, usando la cucharita para aplastarla contra la agotada bolsita de té. Después había sonreído, sobrador. "Lo que pasa es que vos, Raúl, aún no te has percatado de que Vicente no sólo se dedica a lecturas pequeñoburguesas, sino que él mismo es un pequeñoburgués". "Pequebú", dijo Raúl, y todos rieron. A partir de esa noche, la barra entera lo llamó así. Sólo algunas de las muchachas, con esa manía tan femenina por las abreviaturas, lo llamaban Peque. Cursaban Preparatorios de Derecho, pero él era el único que, además, escribía. No sólo poemas, como cualquier neófito; también escribía cuentos. Hablaba poco, pero disfrutaba escuchando. Ahora que el dolor parece ceder un milímetro, puede recordar cómo disfrutaba escuchando. Y mientras escuchaba hacía cálculos, retratos, pronósticos y diagnósticos, sobre los que hablaban. Era tan tímido que nunca mostraba a nadie lo que escribía. Tenían poco menos que arrancarle los originales, y entonces alguien (generalmente, una de las muchachas) los leía en voz alta. Después venía la sesión crítica. "Pequebú, te pasaste. Te solazás demasiado en las cosas lindas”. Él preguntaba si lo decían por las mujeres. Las muchachas aplaudían. "No, eso está bien. Son las únicas cosas lindas que, además, son indispensables". Falluto. Demagogo. "Digo por las cosas nomás, por los objetos. En tus cuentos, cuando se describe un cuadro, un sillón o un armario, aunque vos no les hagas propaganda con adjetivos, igual uno se da cuenta de que son cosas lindas". "¿Y qué querés? A mí me gustan las cosas lindas, ¿a vos no?" Esta sí que fue puntada, carajo. ¿Cuánto más aguantará, no ya sin hablar (él sabe que no va a hablar) sino sin morirse? "Ése no es el problema: me gustan o no me gustan, todo eso es subjetivismo. Lo cierto es que en el mundo también hay cosa feas, ¿o no?" Él le había' preguntado si le gustaban esas cosas feas. "No es ése el asunto, te lo repito. El problema es que existen y vos las ignorás". ¿Quién le había dicho que las ignoraba? Estaban también, pero ellos no se fijaban. Sólo les chocaban las cosas lindas. "Pequebú, vos tenés unas lagunas ideológicas que son casi océanos". Puede ser, reconocía, pero de paso les pedía que se fijaran: las lagunas por lo general están quietas, y los océanos se mueven y cómo. A lo sumo durará dos sesiones de máquina. El derecho es como si no existiera. Pero el izquierdo, puta cómo duele. Cuando se creó la agrupación, él quiso participar, pero no hubo caso. "Nosotros te queremos, viejo, pero en estas épocas el cariño no es una prioridad, ¿sabés?" Eladio fue el primero en advertir que el argumento no era suficiente. "Mirá, Pequebú, con vos quiero ser franco. La militancia viene brava, ¿tamo?" y él no estaba claro, ¿era eso? "Puede ser que me equivoque, no soy infalible. Pero tenés muchos resabios: en tus gustos, en tus costumbres, en tus lecturas, hasta en lo que escribís". ¿Porque escribía sobre cosas lindas? "No sólo por eso. Por ejemplo, en tus cuentos nunca hay obreros". Era cierto, no había. "Y eso está mal. Si vos supieras que la clase trabajadora..." Lo sabía, lo sabía. " ¿y entonces?". Él trataba de hacerles comprender que en sus cuentos no había obreros, sencillamente porque los respetaba. Y algo más: "Vos sabés que yo vengo de una familia de clase media, ¿no?" "Bastante que se nota". "Nunca he frecuentado los medios obreros. Varias veces he tratado de poner laburantes en mis cuentos y no me sale. Después releo el fragmento y me suena a falso. Todavía no logré la clave para hacerlos hablar, ¿comprendés? No incluyo obreros para que no suenen a hueco. Porque yo sé que cuando hablan, y menos aún cuando actúan, los laburantes no son nada huecos". Aquí el otro le ponía como ejemplo los cuentos de Rossi, que ya tenía dos libros publicados. “Él también es clase media, y sin embargo escribe sobre obreros". ¿Realmente le gustaban los cuentos de Rossi? "Eso es otro asunto. Vos todo lo subjetivizás; ¿no te gustan? ¿no te gustan? También esa pregunta es pequeñoburguesa". Tenía razón; por lo menos era ,subjetiva, vas ganando uno a cero. Pero ¿le gustaban o no? "Y dale con la mocha. Yo no entiendo de literatura". Claro que no, pero ¿le gustaban? Por fin la confesión. "Me aburren un poco. Pero, claro, yo no entiendo”. Le aburrían, no porque no entendiera sino porque le sonaban a hueco; porque esos personajes no eran laburantes sino esquemas. Esquemones, más bien.

El dolor en cambio no era un esquema, sino una realidad sin escapatoria. ¿ Sería, también una actitud pequeñoburguesa sentir este dolor de mierda? Eso sí, tenía que hacerse una autocrítica: haber dicho que sabía. ¿Para qué? Total, ni él mismo tenía conciencia cabal de si era mucho o importante lo que ahora ocultaba, lo que empecinadamente se negaba a decir. ¿Habrá dicho que sabía, nada más que para probarse así mismo, para confirmar que podía aguantar hasta el fin sin delatar a nadie? Allá no lo habían aceptado. Por sus lagunas, claro. Además, la agrupación no admitía el ingreso de la pequeña burguesía. Él igual había seguido concurriendo a la mesa del café. Un poco se burlaban de él, y otro poco lo respetaban. Sobre todo respetaban su falta de rencor. E incluso una vez que había llegado, demasiado temprano y estaban los dos solos en la mesa, Martita, una de las pibas más lindas de la barra, le pregunto con cara de culpable de qué trataban esos libros que él siempre leía. Y él le había dicho unos versos de Machado: "La primavera ha venido. / Nadie sabe como ha sido". Y también: "Creí mi hogar apagado, / y revolví la ceniza.../ Me quemé la mano y cuando Martita había vacilado al preguntar: " ¿Machado es pequeñoburgués, como vos?", se había visto obligado a aclarar que, en todo caso, él era pequeñoburgués como Machado. La prioridad siempre para el troesma. Entonces Martita se había puesto muy colorada y había dicho, bajando aquellos tremendos ojos negros: "No se lo vayas a decir a Eladio ni a Raúl, pero a mí me gustan esos versos, Vicente". No lo había llamado Pequebú, ni siquiera Peque, sino simplemente Vicente. Él había sonreído como un idiota, pero en verdad estaba bastante conmovido. Por él mismo, y también por Machado. Y nada más. Porque llegó Raúl, casi corriendo. El horno no estaba para bollos. La represión se había puesto dura. La cana se había llevado a Eladio: lo levantaron a la salida de clase. Así que la consigna era esfumarse. Y se habían esfumado. Nunca más la vio a Martita. Una semana después alguien trajo el chisme de que Eladio había aflojado, pero él no creyó, ni siquiera ahora lo cree. Los comunicados oficiales siempre dejan entrever que todos aflojan. Pero sólo afloja uno cada cien. Aunque sufre como un condenado (¿acaso no es un condenado ? nunca había pensado que una frase hecha podía convertirse en realidad), en el fondo se siente tranquilo porque a esta altura está igualmente seguro de dos cosas: que él no va ser ese único en cien, pero también que va a morir. ¿Y ha de morir contigo el mundo tuyo, / la vieja vida en orden 'tuyo y nuevo? / ¿Los yunques y crisoles de tu alma / trabajan para el polvo y para el viento?" No hay caso, no puede desprenderse del viejo Machado. Cayó y no lo podía creer. No había militado. En realidad, no lo habían dejado militar. Hace como veinte días que cayó, o quizá sean dos meses, o cuatro días. Bajo la capucha es difícil calcular el tiempo. No ha hablado con nadie, es decir, con nadie que no sea el tipo que diariamente le hace ver las estrellas. Otro lugar común que se ha vuelto verdad. Cuando la máquina empieza a funcionar y él aprieta los ojos, siempre ve las estrellas. En rigor quien habla, pregunta e insulta, es el otro. Al principio él decía no; luego, se limitaba a negar con la cabeza. Ahora responde sólo con el silencio. Sabe que eso lo pone al otro más furioso, pero no importa. Al comienzo le daba vergüenza llorar, pero ahora no, sería estúpido gastar energía en aguantar las lágrimas. Además no blasfema, ni maldice. Sabe que eso también pone frenético al otro, pero tampoco importa. Por lo menos se ha construido un reducidísimo campo donde es él quien impone las reglas del juego. Y una de esas reglas (que no figura en los planes del otro) es morir. Y está seguro de que va a imponer su juego. Los va a joder, aunque sea muriéndose. Ya no tiene músculos ni nervios ni tendones ni venas ni pellejo. Sólo un gran dolor generalizado, algo así como una náusea gigante. Y sabe que vomitará cualquier cosa ( desde la inmunda comida hasta los míseros pulmones) menos los nombres, domicilios y teléfonos que el otro reclama. Ellos pueden ser dueños de la picana, de las patadas, del submarino (el húmedo y el seco), del caballete, de la crueldad en fin. Pero él es dueño de su negativa y de su silencio. ¿Por qué se oirán tan claramente los pasos en el corredor? Señores, va a empezar la tercera sesión de la jornada. ¿Sonará en ésta? A más tardar, en la de mañana. Las dos últimas veces perdió el sentido y, por lo que escuchó cuando volvía lentamente en sí, les costó tiempo y esfuerzo traerlo nuevamente a la vida. Es por eso que en el fondo se sabe poderoso. Todos sus sentidos están consagrados a ganar esta última batalla. A veces, como destellos, ve bajo la capucha los rostros de sus viejos, el altillo en que solía estudiar, los árboles de su calle, la ventana del café. Pero ya no tiene sitio para la tristeza. Sólo hay algo que le trae un poquito de amargura, la última tal vez, y es la certidumbre de que los muchachos jamás se enterarán de que Pequebú (Vicente, para Martita) va a morir sin nombrarlos. Ni a ellos, ni a Machado.


" ... Todo lo que soy... y todo lo que pienso...esta aqui.
Por eso, no podia faltar esta historia..."

lunes, 16 de agosto de 2010

DICEN....



Dicen que apenas soy una niña...
aunque mi cuerpo es el de una mujer.

Dicen que soy un muro indestructible...
aunque la primera oscilación me rompe.

Dicen que mi corazón es de piedra...
aunque yo no soporte su dulzura por momentos.

Dicen que estoy muerta en vida...
aunque yo siento como la vida me llena.

Dicen que jamas cambiare...
aunque yo se que no soy la misma de ayer.

Dicen que mi debilidad me hara fracasar...
aunque yo espero ponerme de pie una y otra vez.

Dicen una y otra vez cuanta cosa se les pueda ocurrir para hundirme...
aunque siempre hay alguien ahi para darme un abrazo.

Dicen que mi paso por este mundo es muy breve...
aunque espero mis acciones sigan repercutiendo aun despues de mi partida.

Dicen que las acciones valen más que mil palabras...
Creo que es el momento de probarlo.

viernes, 13 de agosto de 2010

...Sucesos...

Una cosa me lleva a otra y esta otra a las siguiente....
y asi pasa el tiempo sin que me de cuenta ...
Sucesos de esta vida me llevaron a tenerte presente en mis pensamientos...
... una pregunta por aqui...
toparme con el viejo cofre de los recuerdos...
todo me llevaba poco a poco a tenerte en mis pensamientos...
no negare que en algun momento solte un par de lagrimas...
... pero una extraña tranquilidad me inundo tambien ...



Hace más de un lustro que estas presente en mi vida...
se que eso es nada comparado con la vida misma...
sin embargo... estabas ahi cuando cambie ...
y me converti en lo que soy...
y aunque sueñe extraño decirlo... tú papel fue determinante para ese cambio...

El porque estas presente en mi vida, a sido cuestionado una y otra vez...
... y no solo por el mundo que nos rodea sino tambien por nosotros mismos...

mmmmmmm... mi mente me juega la vuelta y me hace dudar ...
pero creo que la desición ya la tome...
... El porque estoy yo aún en tú vida talvez no sea la misma razón de porque estas tú en la mia...
... y lo único que tú necesitas saber es que siempre estare para ti...

.... viejo amigo....

martes, 27 de julio de 2010

SUEÑO


... Si pudieras estar aqui, junto a mi...
... Y envolverme entre tus brazos...
... Cuanto anhelo un abrazo tuyo...
... Aunque aún no conozca tú rostro...

Solamente puedo soñar
Solamente puedo imaginarte
Solamente puedo hablar contigo en mis sueños
Solamente.... Solamente... Solamente....


Las arenas del tiempo siguen callendo
Siento cada vez más el paso del tiempo
Pero ya no lloro
Aprendi a aceptarlo en silencio

Mientras...
Intento no olvidar nada

Despues de todo lo vivido
Debo recordar quien era...
Y Quien soy ahora...

Para saber con certeza de donde vino la mujer que algún dia conoceras

sábado, 3 de julio de 2010

lease bajo su propio riesgo

lo siguiente esta escrito en un momento en que dudo de mi salud mental.... quien me conozca sabe que no es extraño que diga algo asi...
necesito escribirlo y despues de todo este es mi blog y hablo de lo que me rodea, pienso y siento...
seguramente a la larga me arrepentire de haberlo puesto.... se que mas de algun comentario habra y nose si para bien y eventualmente la entrada desaparecera....

hace unos años tenia un cuaderno donde escribia todo lo que pensaba y sentia... esto de expresarse jamas a sido mi fuerte y en vez de mejorar con el tiempo e empeorado.... o talvez no

soy una persona un tanto analitica , quejista casi por naturaleza, claro eso si me hacen hablar porque rara vez saben que pienso...

para algunos cuestiono de mas y eso me hace insoportable... claro eso solo para algunos porque como repito rara vez alguien sabe que pienso... hice paredes altas y fuertes alrededor mio y no a cualquiera le muestro el lado debil de la edificacion , el cual permite entrar mas alla...
si... soy debil... y pensandolo detenidamente toda mi vida e sido un ser melancolico, lloron, deprimido, casi invisible para el mundo...

la verdad eso de que todos sepan quien soy, paso... despues de mucho pensarlo me di cuenta que eso de dirigir a las masas no es para mi... y claro tampoco es que voy a seguir al primer tonto que me hable , pero me e dado cuenta que se me da mejor eso de un cumplir un papel en un todo mas grande que yo... eso claro si es un todo donde comparta ideales, ilusiones, valores y otro tanto de cosas...

mi melacolia, depresion, tristeza o como quieran llamarlo esta presente.... pero es tan distinta a la de otras epocas.... se que las razones por las que lloro no valen la pena, pero hasta saberlas manejar de otra manera prefiero hacer eso a gritarle sin sentido a la nada...y claro ya no lloro todas las noches antes de dormir... solo lo hago cuando ya no encuentro que otra cosa hacer...

ya no esta presente aquel sueño eterno en el que queria estar siempre... ya no sueño más que con aquellas cosas que pueden realmente pasar o por las que voy a luchar y todos los sueños de quinceañera se han ido desechando...
aunque estoy triste intento sonreir... intento ser parte de la vida... y no quedarme acurrucada en mis almohadas viendo pasar el tiempo...
tengo tanto tiempo perdido por recuperar que no hayo por donde comenzar
pero se y cada dia me repito al despertar que voy a llegar al lugar con el que sueño... aunque a veces no voy a negar siento tan tonto saber a donde quiero llegar sin conocer el camino para llegar ahi

podia hablar de nada por horas... podia hablar en susurros y ser escuchada... ahora siento que todo lo que se pudo haber dicho se dijo... no tengo razon alguna para seguir en este puerto....
solamente me quede de pie a orillas del mar soportando el abatir de olas mas grandes que yo... olas que desconocen debo sorportar y que el dia que lo sepan es porque todo terminara.... y terminara con olas aun mas fuertes que las que ahora soporto

e evitado una y otra vez pequeñas batallas que poco a poco me conducen a la batalla final.... por que aunque tenga todas la armas para ganarla y de hecho la gane , la historia y el vencido me haran pagar como perdedor

vaya sino digo mil cosas sin sentido....
creo que ya no tengo otra manera de decir las cosas mas que tal cual son.... y eso ya no lo hare.... al menos no ahora....
supongo que ya estoy mas tranquila.... hora de dormir